martes, 21 de octubre de 2014

Qué esconden Urano y Neptuno

Urano y sus lunas


©NASA/JPL/Difusión
Urano y Neptuno tienen similitudes interesantes, que los distinguen del resto de los planetas: cada uno tiene una masa aproximadamente 15 veces mayor a la de la Tierra, además de estar compuestos en un 90 por ciento de hielo y tener altos niveles de carbono. Esta particular estructura química llamó durante muchos años la atención de los científicos, quienes hasta hace pocos días no podían explicar cómo fue que se formaron tan lejos del Sol: sucede que ambos cuerpos se hallan en un lugar donde no existen los elementos básicos suficientes como para haber sido generados antes de la disipación de la nebulosa protosolar, la nube de gas que dio origen al Sistema Solar.
Un estudio publicado en la revista The Astrophysical Journal acaba de revelar datos inéditos sobre ambos cuerpos, resolviendo algunos de los misterios sobre su origen y composición. Los investigadores del Observatorio Espacial Herschel utilizaron un nuevo sistema de medición basado en simulaciones sobre la distribución y el transporte de elementos volátiles abundantes en la nebulosa protosolar, como H2O, CO y N2. De esta manera, encontraron que existieron picos de densidad sólidos en las regiones donde la temperatura baja hubiera impedido condensar elementos gaseosos, formando líneas de hielo. Sobre una de ellas, la del monóxido de carbono (CO), se formaron Urano y Neptuno, lo que explica que ambos planetas sean ricos en carbono y bajos en gas nitrógeno.
Esta reveladora investigación se suma a otras anteriores: en 2012 científicos de la Universidad de Arizona encontraron que a los 650 millones de años del Sistema Solar, Neptuno se encontraba más cerca del Sol que Urano y luego se intercambiaron de órbitas. Además, estos eran mucho más próximos entre sí, lo que explicaría las grandes similitudes que tienen en su composición.

Los misterios detrás de ambos planetas

Imagen de Neptuno tomada por el Voyager 2
©NASA/Difusión
Azules, fríos, con núcleos rocosos y muy lejanos al Sol. Así son Urano y Neptuno, los dos planetas más similares entre sí que forman parte del Sistema Solar. Algunas de las características que comparten y en las que se diferencian son:
1. Urano fue el primer planeta descubierto con la ayuda de un telescopio en 1781, mientras que Neptuno se conoció recién en 1846. El primero se encuentra a una distancia de 2.900 millones de kilómetros del Sol y el segundo a 4.500 millones de kilómetros.
2. Los dos planetas obtienen su coloración azul por la presencia de metano. Sin embargo, Neptuno es un poco más brillante, lo que da la pauta de que además contiene un componente desconocido.
3. Urano tiene unos 50.724 kilómetros de ancho y Neptuno unos 49.244. Las masas son, respectivamente, 15 y 17 veces más altas que la Tierra
4. Un día en Urano tarda 17 horas, mientras que un día en Neptuno tarda 16.
5. Urano tiene 13 anillos y Neptuno tiene seis.
6. La atmósfera de ambos planetas se conforma principalmente de hidrógeno, helio y metano.
7. Urano tiene 27 lunas, con nombres de obras de William Shakespeare y Alexander Pope. Neptuno tiene 14, y sus designaciones remiten a dioses de la mitología griega.
8. Ninguno de los dos planetas es apto para la vida tal y como la conocemos.
9. Urano es el único planeta cuyo ecuador se encuentra en ángulo recto a su órbita. Al igual que Venus, tiene una rotación retrógrada (este a oeste) y gira horizontalmente.
10. La única nave que exploró ambos planetas fue Voyager 2, lanzada por la NASA en 1977. Sobrevoló Urano en 1986 y Neptuno en 1989.
Conoce otro intrigante planeta:

Próximas misiones: avances y desafíos

A pesar de estos datos y de los avances que representa el descubrimiento de su origen, aún se sabe relativamente poco sobre las atmósferas, anillos y satélites de estos gigantes de hielo. La información obtenida hasta el momento proviene del Voyager 2  y del Telescopio Espacial Hubble, aparato que permitió encontrar nuevas lunas y anillos en ambos planetas.
En los últimos años se propusieron varias alternativas para sobrevolar de nuevo la zona, aunque ninguna fue aprobada ni confirmada. En 1991 los ojos de la NASA estaban puestos sobre la sonda Mariner Mark II pero enseguida fue descartada porque demandaría al menos 19 años en llegar hasta Neptuno. A principios de 2000 la agencia estadounidense trabajó sobre el proyecto Prometeo, basado en sondas a propulsión eléctrica que reducirían significativamente la duración de cada viaje. Estas máquinas fueron pensadas originalmente para Júpiter, aunque en 2003 se elaboró también un proyecto con destino a Neptuno (Prometheus-N). En 2005 el mismo fue cancelado, dado aún representaba muchos desafíos, como por ejemplo incluir una carga útil de 1.500 kilogramos.
Mientras tanto, la NASA también planificó misiones para Urano, como New Horizons 2 en 2002. A pesar de su relativo bajo presupuesto (472 millones de dólares), no logró cautivar el interés de la comunidad científica por carecer de las ventajas de un orbitador. La propuesta más reciente para explorar este gigante gaseoso consiste en una vela solar (E-Sail) que utilizaría la energía del viento para impulsar hacia Urano una nave de 550 kilogramos en menos de seis años.
El concepto, desarrollado por el finlandés Pekka Janhunen, fue probado en 2013 con el lanzamiento del ESTCube-1, el primer satélite de Estonia. Sin embargo, los planes para Urano aún no están definidos y la aplicación de esta tecnología no es más que otro de los tantos proyectos sin confirmación.

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